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Hace varios años asistí a una conferencia en Beirut en el Partido Qawmi Suri. Al final de la conferencia se hizo una encuesta, y los participantes opinaron que la conferencia debía titularse “El regreso a Sa’adeh”.

Un título justo, pensé, para una conferencia sobre las ideas de Sa’adeh. La opinión fue casi unánime hasta que hubo un buen desafío: una de las participantes, una autoridad sobre el pensamiento de Sa’adeh por propio derecho, sostuvo que la conferencia debía titularse “Avanzando hacia Sa’adeh”. Sa’adeh, dijo, estaba delante de nosotros, no detrás nuestro. Y el argumento era absolutamente válido. Aunque Sa’adeh partió de la realidad de su tiempo, la visión que él desarrolló y que nos pasó a nosotros, tiene todos las características de una profecía. No era un profeta como tal, sino un pensador de una visión de futuro increíble. No sólo estaba adelantado a su tiempo en lo personal y en lo político, sino también en las ideas, los ideales, y los principios que sostuvo.

 Sa'adeh tomó la realidad presente como su punto de salida, pero su blanco era el futuro. Estudió el pasado con ojo perspicaz, pero sólo con propósitos de claridad y de planificación. Uno estudia el pasado para lograr una mayor claridad en el presente. El pasado, con todos sus logros y tribulaciones, nos permite planear el futuro sin repetir sus errores.

Los poderes analíticos de Sa’adeh se evidenciaron en cuatro aspectos básicos:

1- El nacionalismo sirio

 El primero es el nacionalismo sirio. Sa'adeh surgió en los años treinta como quizás el portavoz principal del nacionalismo sirio. Sus discursos y escritos hicieron más que agitar el descontento de los intelectuales y los partidarios de la causa nacional. Sus palabras ayudaron a lograr un reavivamiento en el movimiento de independencia, y él jugó un papel importante en la lucha contra la colonización europea. El punto que aquí debería ser enfatizado es que la unidad vista por Sa’adeh fue una unidad siria, no una árabe o libanesa. Creyó que ni los árabes ni los libaneses constituían una nación porque los factores que yacían debajo de sus demandas políticas, a saber el idioma, etnicidad y religión, no juegan un papel vital en el proceso de formación de una nación.

 Sa'adeh no fue el primer compatriota en levantar la estandarte de nacionalismo sirio. Butrus Bustani, Gibran, Rihani, y una serie de otras figuras muy conocidas se habían identificado con la idea nacional siria antes de que él hiciera. No obstante, Sa’adeh fue el único en ser condenado por lograr mantener vivo el espíritu del nacionalismo sirio. Sus enemigos de todo el espectro político descartaron su visión nacional por poco realista o impráctica.

Años después notamos una mayor revalorización de su posición, incluso de por parte de aquellos que criticaban la idea siria, esto es, los nacionalistas árabes. Uno de los primeros y más impactantes indicadores de esta transformación estuvo en un discurso del Presidente Hafiz Asad en octubre de 1983 a un grupo de representantes de las comunidades de emigrados sirios en América. En ese discurso, Asad dijo a sus invitados:

Cuando algunos de ustedes emigraron, no había Siria, Líbano, Palestina o Jordania. Todos formábamos una entidad política. El país como un todo era llamado Siria o Bilad al-Sham. El colonialismo vino y nos cortó en rebanadas, como agregado al previo desmembramiento y ruptura de esta patria árabe llamada Siria. La colonización creó Jordania, dio Palestina a los judíos y estableció el Gran Líbano.” El Presidente se dio cuenta de que la unidad territorial, como era defendida por Sa’adeh, habría sostenido la marcha hacia la unidad árabe, en lugar de impedir su progreso. Sostuvo: “Imaginen camaradas una unidad entre nosotros e Irak que hubiera existido por veinte o treinta años. ¿Podría haber interesado tal logro a los británicos? Imaginen la presencia en la actualidad de la Gran Siria. ¿Podría esto haber sido del interés de los ingleses y franceses? Por supuesto que no. Las cosas habrían sido diferentes en relación a Israel, asumiendo que Israel hubiera podido establecerse en su forma actual.”

Un reciente estudio del Medio Oriente da credibilidad a los puntos de vista de Asad y, como un retorno, a Sa'adeh. El estudioso Umar Abdallah declaró recientemente: "La división de Siria geográfica,” escribió, “en pequeños estados artificiales era - y es - una necesidad fundamental de las políticas imperialista y sionista. Una Siria unificada y (geográficamente) independiente sería una potencia regional equivalente a cualquier otra en el Medio Oriente, y la unificación mayor de la Siria geográfica con cualquiera de sus vecinos podría generar una potencia mundial que pondría eficazmente al Medio Oriente más allá del alcance global de las superpotencias."  

 Sa'adeh previó un comienzo difícil para el nacionalismo sirio, pero nunca perdió la fe en él. Creyó que inevitablemente llegará el momento en que el público comprendería que la unidad nacional de Siria es la única solución práctica a sus sueños y esperanzas.

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